21/11/10

Vírgenes


En Roma las vírgenes dieron mucho juego. La ley romana prohibía terminantemente ejecutarlas, por lo que si alguna virgen era condenada a muerte por algún delito, se hacía preciso violarla antes de cumplir la sentencia. Normalmente, si la muchacha era joven los propios jueces se encargaban de esto.


Otra anécdota (en este caso idiota) que se podría contar para rellenar este tema es la del emperador Heliogábalo, que solía exhibirse desnudo en un carro arrastrado por una docena de vírgenes, también desnudas. Para completar el cuadro, el itinerario del cortejo se cubría previamente con limaduras de oro y plata. Esto era totalmente absurdo y Heliogábalo sólo lo hacía para dar a entender que era muy rico, lo que todos sabían ya.


Lo de las once mil vírgenes es otro asunto muy distinto. No eran once mil, sino once mil una si se incluía en la cuenta a Santa Úrsula, que además era guapísima. A las once mil vírgenes las vio una vez Magallanes en un cabo próximo a Tierra de Fuego (eso dijo él), pero no le dio tiempo a contarlas a todas, por lo que no tenemos la certeza de que fueran ellas. En cualquier caso, el de las once mil vírgenes es un tema demasiado extenso y complejo que no tiene cabida aquí. Lo siento. Los textos en la red deben ser breves.

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