26/12/10

Un padre increíble


Un niño estaba asombrado de que su padre lo supiera todo. En general la mayoría de los padres son muy listos, pero el de este niño lo era aun más. Era un hombre extraordinariamente culto, siempre tenía una respuesta para todo y nunca se cansaba; y el niño se pasaba todo el día poniéndolo a prueba:


- Papá, ¿qué es un lunanco?


- Un lunanco es un caballo que tiene un anca más alta que otra, hijo mío.


- Papá, ¿cuánto mide un acre?


- 0,404 hectáreas.


- Papá, ¿cuánto es un billón?


- Un billón es un millón de millones, hijo; excepto en Norteamérica que son mil millones.


- Papá ¿qué es un oedogonium?


- Un tipo de alga verde de agua dulce. Y duérmete ya, anda, que es muy tarde y mañana tienes que ir al colegio, -añadía.


El niño no dejaba de hacer preguntas y su padre las contestaba siempre bien.


La clave está en lo siguiente. El padre de este niño era químico y había inventado las Píldoras del Conocimiento; por eso lo sabía todo. Cada día se tomaba una de aquellas píldoras e inmediatamente se convertía en sabio. Durante mucho tiempo el padre contestó a las preguntas de su hijo con infinita paciencia, pero empezó a cansarse de hacerlo cuando el niño cumplió nueve años. Entonces dejó de tomar las píldoras y directamente, se las dio a su hijo.


De este modo el niño dejó de hacer preguntas y el padre pudo descansar. Además, a partir de aquel día el niño tuvo siempre unas notas de primera en el colegio.

21/12/10

Victoria regia (botánica)


Por supuesto a esta planta se le puso el nombre en honor a la reina Victoria. No podía ser menos. Es una planta acuática con la raíz anclada en los fondos fangosos de los ríos, sobre todo del Amazonas. También se la llama por eso Victoria Amazónica. Las hojas son como bandejas flotantes, algunas de hasta tres metros de diámetro. Una sola hoja de las más grandes, puede soportar un peso bien distribuido de hasta ochenta kilogramos. Las flores, que sólo asoman un poco sobre el agua pueden medir hasta medio metro de diámetro. Huelen muy bien. Las flores de la Victoria solo viven dos días a lo largo de los cuales cambian de color desde el blanco puro al rojo. Después, como un elfo, se hunden en las aguas para no volver jamás.


Se suele atribuir erróneamente el descubrimiento de esta planta al botánico alemán Thadeus Haenke en el 1801; o bien a D’Orbigny que la trajo a Europa hacia 1850. Pero en realidad la Victoria Regia aparece ya en el poco conocido “Viaje a el Yambí”, libro publicado en Sevilla en 1576 por el médico gallego Pedro Lafuente, que la describe con gran acierto como “una planta flotante cuya hoja sostiene a un mochacho”. Esto no hace sino confirmar una vez más que, aquí y allá, los españoles nos dejamos comer el terreno por cualquier patán que luzca una casaca con botones dorados. ¡Rediez!

16/12/10

A pose is a pose is a pose








Parafraseando el famoso poema “A rose is a rose is a rose”, hace tiempo hice un libro en el que me preguntaba si en el interior de cada foto coexisten infinitas fotos distintas... Fotos dentro de otras fotos. El libro estaba compuesto con pequeños fragmentos de fotos de fotógrafos de moda, como los que se muestran aquí (estas son páginas del libro). ¿Tienen los fragmentos el valor del total? El fotógrafo elige un encuadre, pero después ¿no hay miles de encuadres posibles más dentro de ese?


Un entretenimiento muy bonito que solíamos hacer los fotógrafos antes de lo digital, era tomar un marquito de diapositiva vacío y con él rastrear una copia en papel para descubrir, enmarcadas por el pequeño rectángulo blanco, otras fotos nuevas y maravillosas. Aquí están algunas. ¿Los autores? Lee Strickland, Bruce Weber, Steven Meisel, Regan Cameron, Mike Thomas, David LaChapelle, Terry Richardson (las de estos dos últimos son bastante reconocibles), Norman Watson y muchos más. No los citaré a todos porque a fin de cuentas... el fragmento de cada uno es tan pequeño. Y en fin, esto es un microcuento ¿no?

El ornitorrinco Cierto

Esta historia la conocen pocos.


Un niño tenía un ornitorrinco que se llamaba Pablo Cierto. El niño no tenía nombre. El ornitorrinco era muy listo y acompañaba al niño por toda España. Los dos se hicieron famosos participando en concursos de televisión tipo “Saber y Ganar”. El ornitorrinco siempre sabía todas las respuestas y el niño ganaba mucho dinero con él.


Un día el propietario de un circo le ofreció al niño cinco mil dólares por el ornitorrinco, pero el niño dijo que no, porque el ornitorrinco era su amigo. Varios meses después el ornitorrinco fue seleccionado para representar a España en el festival de Eurovisión. El dueño del circo aprovechó la ocasión para volver a la carga y esta vez le ofreció al niño diez mil dólares, pero el niño volvió a rechazar la oferta.


Entonces el ornitorrinco recibió un telegrama de Australia. Decía así: “Pablo ven. Herencia importante. Firmado Jorge Cierto.” Jorge era el hermano pequeño de Pablo. Así que el niño y el ornitorrinco ya no pudieron ir a Eurovisión, tuvieron que embarcar en un avión y partieron rumbo a Australia. El viaje no fue tranquilo porque Pablo no pudo ajustarse el cinturón de seguridad del asiento correctamente, a pesar de la amable colaboración de las azafatas, y pasaron algo de miedo en el despegue y en el aterrizaje. Además, la comida del avión era horrible.


Al llegar a Australia Jorge los estaba esperando en el aeropuerto. Los llevó inmediatamente a un conocido despacho de abogados y allí Pablo se hizo cargo de la fabulosa herencia que le había dejado su tío Herminio, que consistía en un rebaño de trescientas mil ovejas merinas. Después Pablo y el niño trasquilaron todas las ovejas en un pis-pás, y con la lana hicieron una colcha enorme y se la llevaron a España de vuelta. La colcha era tan grande que salió en el libro Guinness de los récords.


Esta es la historia del ornitorrinco Pablo Cierto.

14/12/10

Cinco cartas breves


PRIMERA CARTA

San Juan de Dios, Caratá, 1544.

Del comisionado Juan de Madrid al Gobernador de la Audiencia de San José de Araca.


Acerca de los indios que pueblan la región del Caratá.


Señor Gobernador don Rafael de Azcárraga:

Danse aquí, señor, en las tierras que median de Aguasfrías a Santa María de la Estaca, muchas clases de indios de muy diferentes calidades. Son los más dellos de buena constitución, hermosos por fuera, tanto los hombres como las mujeres. Y los niños también. Y son todos de buenas maneras y despiertos, que aprenden cuanto se les quiera enseñar, pues son buenos para doctrina, y de ello puede dar fe fray Hernando de Calatayud, prior de los hermanos de la orden de Santo Domingos, que tanto tienen andado con ellos a toda hora por estas partes de las Indias y los conoscen bien. Y por lo que yo he podido ver, no son inclinados al robo.


En los montes de Acapalca hay Nitones, que son indios pequeños muy guerreros y celosos de lo suyo. Estos son idólatras. En las riberas del Acarana hay una clase que llaman Pastizos que son grandes y dóciles, más se conocen poco. Tuve yo uno que me sirvió un tiempo, que era de muchísimo valor y respeto, y muy buen hombre en todo. Y de los indios más altos que yo haya conoscido nunca acá. Viómelo una vez el padre Andrés Fernando de los franciscos, cuando estuvo en casa, y dixo bien dél que le parescía un goliath, más con las maneras de una dama francesa. Y era así muy cierto como lo dixo.


Y en los valles del río Ataco hay Copanes, que son grandemente advertidos para lo suyo y tienen muchísimos plantíos en las laderas del sur de sus tierras. Cultívanlas con inteligencia y son esos campos de gran mantenimiento. Son los dichos todos de canelos, cafetos, bijas, almendros, laureles y otros muchos árboles y plantas. Y discen los otros indios que los copanes saben hablar con los árboles una lengua propia que sólo ellos entienden, y que por eso todos les crescen tan bien. Más yo creo que es porque saben de la tierra y son curiosos.


Y en la parte que va al Bobonaro hay otras clases de indios. Son estos Sineros que practican el coito libremente a la vista de todos; Maracuyos que beben pulque; Pastazos que aborrecen a los holandeses; y Tunguraguas, que viven en las alturas de las copas del bosque y sólo bajan de allí para hablar con los extranjeros. Y otras clases hay más, que dexo de decir por no haber espacio aquí para ello. Señor.


En San Juan de Dios, el año de mil quinientos cuarenta y cuatro.

Juan de Madrid.


...................................................................................................



SEGUNDA CARTA

USA, 1998.

De Miss Marjorie Stephens, maestra jubilada de Somerset, Utah, a su hermana Rose.


Somerset, 8 de abril de 1998.

Querida Rose:


Por fin hemos matado a Fred. El doctor Soundebay, con mi consentimiento, le administró ayer, 7 de abril, una dosis letal de brometalina, y el querido Fred se durmió para no despertar más. No le dolió. Sé que esta noticia te producirá una enorme pena pero, querida hermana, fue lo mejor para él y seguro que Fred estará ahora en paz en el cielo de los gatos. Tiene que haber uno.


La semana pasada coincidí en el banco con Tom Grateful, que me preguntó por ti. Le dije que estabas bien y deseando venir, pero que seguramente no podrías hacerlo hasta el verano, por las clases. Me contó que tenía que hacer un viaje a Montana en mayo para comprar un semental y me pidió tu teléfono. ¿Tendría que habérselo dado? Verdaderamente Tom es un hombre muy cortés. Sobre todo desde que ha enviudado. Creo que deberías ser más amable con él, Rose.


Otra cosa. Robert ha arreglado por fin la ventana de tu cuarto. Ahora no chirría y cierra perfectamente. Sé que te alegrará saberlo. Cuando vengas no te molestará el ruido por la noche. Por lo demás, las cosas aquí siguen como siempre, más o menos. Las primeras golondrinas ya han llegado.


Te quiere,

tu hermana Marjorie.


...................................................................................................


TERCERA CARTA

España, 2007.

De Fernando Cambrils, galerista catalán,

a Heriberto López-Román, videoartista natural de Valladolid.


Estimado Heriberto:


Lamento comunicarte que todos mis intentos para incluirte en el grupo de la Documenta han resultado infructuosos. A última hora la comisión de control de la feria ha rechazado tu propuesta. Lo siento muchísimo. Según parece, el tecno-povera en video arte no está en alza este año. Tal vez si hubieras hecho algún proyecto de transformación espacial hubiéramos tenido más suerte. Te mandaré una postal desde Kassel.


Un fuerte abrazo,

Fernando.



...................................................................................................



CUARTA CARTA

Francia, 1972.

De René Dubois, fabricante de herramientas y utillaje de jardín,

a monsieur Jean Ritzer, comerciante de Lyon.


Apreciado monsieur Ritzer:


En respuesta a su atenta misiva con fecha 18 de julio, le comunico que efectivamente, tiene usted razón en todos y cada uno de los puntos que nos hace notar en dicha carta, amabilísima, por otra parte.


Entre las 1.737 tijeras de jardín modelo René-7744 que le enviamos el pasado día 8, por error se incluyeron veinte podadoras Gesner que no habían sido solicitadas por su digna casa. Lamentamos profundamente las molestias que ello haya podido ocasionarle y procederemos a retirarlas de sus instalaciones inmediatamente. Por supuesto, sin ningún coste para usted. Le informaremos puntualmente del día y hora de la recogida.


Asimismo le comunicamos que en el albarán 1012/07 correspondiente a dicho envío, en el precio indicado de las tijeras de podar se produjo un fatal error que sólo podemos atribuir a nuestra negligencia. En lugar de 136 francos por unidad, dicho albarán debería decir 132 francos por unidad. Le enviamos un nuevo albarán corregido.


Por otra parte, y en virtud de la honestidad que siempre ha regido nuestras relaciones comerciales, nos vemos en la obligación de comunicarle a nuestro pesar, que lamentablemente y por causas ajenas a nuestra empresa, un número de dichas herramientas de jardín que no podemos precisar con exactitud, tienen un grave defecto de fabricación, por lo que ya hemos enviado un transporte para que las recoja todas.


Con el ánimo que siempre nos ha caracterizado, de causar el mínimo transtorno posible a nuestros clientes, hemos dado orden también para que se proceda a un nuevo envío de 1.737 tijeras de jardín René-7744 en perfecto estado, tal como nos había solicitado inicialmente. En este caso, lógicamente, acompañadas de un nuevo albarán 1013/07, en el que figura el precio correcto de 132 francos por unidad. Este envío le llegará, si Dios quiere, pasado mañana.


Con respecto a las 1.500 palas de jardín modelo R-993 y los 700 rastrillos Formann, ignoramos por qué no los ha recibido, ya que el transportista asegura haberlos entregado en destino y así figura en su recibo con fecha 17-7-07, firmado por un tal Gosciny, que supuestamente es empleado de Ritzer & Ritzer, y cuya copia le remitimos. En cualquier caso, y en previsión de aclarar este punto, ayer jueves hemos dado orden de salida a un nuevo envío de otras 1.500 palas y 700 rastrillos, con el objeto de que Ritzer & Ritzer disponga en cualquier caso del material solicitado y pueda seguir prestando a sus clientes el servicio que le ha dado tanta y tan merecida fama.


Hemos renunciado a enviarle por tercera vez los 220 maceteros modelo “Lord Jim” de color siena, que estaban pendientes y que con tanto acierto usted nos reclama, por no complicar demasiado este asunto. Lo haremos más adelante. Seguiremos en contacto.


Atentamente,

Dubois e hijos.


...................................................................................................




QUINTA CARTA

Ciudad de Osgalat, año 112 de la dinastía Kan.

Del Soberano de los Emperadores del Mundo, el noble Kanai

San (alabado sea su nombre), a su digno hijo Kaba Nak,

en la campaña de Liel.


Hijo predilecto: el terror ha entrado en mi corazón para quedarse. Cada mañana desde hace seis días, las grullas que cruzan la hermosa ciudad de Osgalat y sobrevuelan los tejados de palacio dejando su estela de graznidos en el cielo como un rosario de luz, ya no son para mi una alegría como antes, sino un anuncio negro de lo que ha de venir. Pues solo veo muerte y destrucción. Y mis ojos están llenos de miedo.


Príncipe mío, el más hermoso y noble de mis hijos, el menor, el más querido: con tristeza escribo estas líneas.


Los sabios han hablado. Las piedras de Angar, dotadas de entendimiento, han hablado. Las serpientes del abismo de Unruth han hablado. Morirás en la ciudad de Liel. Está escrito.


Adiós.

Esta carta es inútil.



...................................................................................................

Aceite (gastronomía)


Como todo el mundo sabe el aceite es un líquido verde que se extrae de las aceitunas. No debería poner esto por escrito porque da la impresión de que mis lectores están haciendo el imbécil conectándose a este blog. Sin embargo yo creo que debe decirse bien alto: el aceite se extrae de las aceitunas. Es como el vino, sí, sale de la uva, aunque no todo el mundo lo tenga tan claro.


Las aceitunas son los frutos del olivo, un árbol que se cultiva en el Mediterráneo desde la antigüedad. Supongo que todos ustedes lo conocen. Durante sus diez primeros años de vida los olivos no producen frutos, lo que revela claramente la sabiduría y paciencia de estos nobles y hermosos árboles. Las ramas del olivo son además un símbolo de paz y los griegos solían coronar con ellas a los vencedores de las olimpiadas. Por añadidura, de esta manera los atletas quedaban muy guapos.


Contrariamente a lo que se cree por lo que hemos visto en esos documentales de la tele tan bestias, los olivos no deben “varearse” nunca, pues son árboles muy sensibles y pueden echarse a llorar si se los trata con violencia. El procedimiento correcto para recoger su fruto es el “ordeño”, que se realiza deslizando suavemente las manos semicerradas a lo largo de las ramas, para recoger una a una las olivas. Ya casi nadie hace esto, pero si usted conoce a un agricultor que todavía practica el “ordeño” con sus olivos, póngase en contacto conmigo y dígamelo inmediatamente. Estoy dispuesto a pagar miles de dólares por un litro de ese aceite.


Parece ser que Pitágoras de Samos, el famoso atleta hijo de Crates al que no hay que confundir con Pitágoras el de siempre, se alimentaba casi exclusivamente de olivas, lo que le confería una fortaleza fuera de lo común. Este muchacho, cuyo aspecto afeminado fue objeto de burla del resto de los atletas en la Olimpiada del año 588, derrotó con facilidad a sus contrincantes en todas las pruebas, por lo que fue condecorado con las hojas del mismo fruto que constituía su dieta básica habitual.


El mejor aceite de oliva es el que se obtiene “en frío”, llamado popularmente “aceite de señorita”.

12/12/10

Jabalí (gastronomía)


La pasión de Obélix por este sabroso artiodáctilo es bien conocida. Asado y acompañado de castañas resulta un manjar exquisito. El simpático y orondo guerrero galo los consumía habitualmente de dos en dos, aunque yo no recomendaría dicha dieta a nadie.


Los jabalíes son salvajes. De hecho se trata de “cerdos salvajes”. Uno muy fiero mató a Adonis. En cautividad resultan difíciles de controlar, aunque hoy en día se crían con relativo éxito y en los supermercados suele haber carne de jabalí a menudo. Y también en los restaurantes. La semana pasada yo mismo estuve en uno en el que me la ofrecieron, pero me acordé de Obélix y rehusé probarla.


El rey David también tuvo un jabalí muy famoso, el legendario “Asolador de la Viña del Señor” del que tanto se ha hablado. Pero no conseguía tenerlo nunca bien sujeto y le destrozaba las cepas. Así que al final se deshizo de él, ya que puestos a elegir y haciendo un inteligente uso de su proverbial buen juicio, prefirió el vino.

Historia kuba


Primero fue Mboom. Mboom era enorme y vivía sobre las aguas. No había nada más en el mundo. No había tierra. Solo existían Mboom y su hermano Ngaan. Mboom era blanco y Ngaan negro. Ambos eran sabios.


Un día Moboom enfermó, y vomitó el cielo y las estrellas. Después vomitó las montañas, las plantas y los animales. Así creó el mundo. Después se peleó con Ngaan por una mujer, pero Ngaan era más fuerte y ganó, así que Mboom se retiró a los cielos para no volver jamás y Ngaan se quedó en la tierra... y se convirtió en el padre de todos los hombres.

Berza marina (botánica)


Esta planta es idiota pero vive junto al mar. La berza marina (Calistegia soldanella) cura la hidropesía, cosa que le hubiera venido muy bien a Felipe II si lo hubiera sabido a tiempo.

2/12/10

Belladona (botánica)


La Belladona (Atropa belladonna) es una hermosa planta cuyo fruto es una cerecita muy lucida... y muy venenosa. El nombre de belladona se lo puso, lógicamente, un italiano: Mattioli. La belladona florece dos veces al año. Tanto la raíz como los tallos y el fruto contienen atropina, una sustancia que paraliza los músculos y los nervios. El nombre también viene de que antiguamente solían utilizarlo las señoras para embellecerse y resultar más seductoras, ya que la belladona aplicada en el ojo dilata la pupila. Por contra no ves un pimiento, pero a ellas eso no les importaba. Y a los varones objeto de su seducción, seguramente tampoco.


Los oculistas siguen utilizando la belladona hoy en día con el mismo fin de dilatar la pupila. O sea que en el caso de la belladona un efecto secundario indeseado ha pasado a ser el fin primario buscado, y aquel otro primero ha desaparecido. O al menos no se sabe, o yo no sé, que los pacientes salgan más guapos de las consultas...


Una variedad de belladona se llama tabaco gordo, pero su consumo no embellece a nadie. Lo sé porque soy fumador.

El petirrojo


El petirrojo es un pájaro muy abundante en América y Europa. Los ingleses lo llaman Robin (de los bosques, naturalmente). En España es fácil verlos en jardines e incluso en parques urbanos. Son seres diminutos y deliciosos cuyos movimientos y gorjeos enamoran el corazón. Pero en realidad son pájaros muy territoriales y agresivos; y lo que a los observadores y profanos nos parecen juegos, persecuciones, amoríos y risas, en realidad son guerras despiadadas y terribles.


Una amiga mía tuvo durante un tiempo una casa de campo en las afueras de Santiago. Y el jardín, en lugar de suyo parecía ser propiedad de estos minúsculos y graciosos pajarillos de mejillas y pecho anaranjado, que lo ocupaban por completo. Tal vez por eso al final tuvo que irse y dejó la casa.


William Blake, el poeta e ilustrador inglés, siempre que encontraba uno preso lo liberaba de inmediato. Decía: “A robin redbreast in a cage / Puts all heaven in a rage”. O lo que es lo mismo: “Un petirrojo en una jaula preso / Provoca iras en todo el cielo”.

28/11/10

Hot Dogs





Leyendo el precioso “Libro de las Mandangas” de Darabuc (”calamar violinista, pulpo poeta”), me he acordado de esto. Un libro raro.


Hace unos cuantos años, cuando mis ahijados eran pequeños solía regalarles libros como este, ilustrados y hechos por mi, a mano. Entonces yo era más ilustrador y menos escritor, creo. Las ilustraciones sobre estas líneas dan fe de que hice bien abandonando esa disciplina. No era muy bueno. El caso es que este libro se quedó en casa. O tal vez hice dos ejemplares y regalé uno, no sé. Se titula Hot Dogs y tiene 32 páginas. El texto completo dice así:


Algunos perros son muy raros.

No paran de darle a la lengua.

Y andan todo el día corriendo,

de aquí para allá.

Otros se creen muy guapos

y siempre están luciéndose.

Y algunos hasta parecen tigres.

A veces tienen nombres como Abelardo,

o son normales y corrientes y se llaman Toby.

Muchos tienen la cola fina

y el hocico puntiagudo.

Y otros, un rabo corto y regordete.

Pero todos son perros

y dicen ¡guau!

26/11/10

Savethedodo.com


Un hombre que viajó a isla Mauricio se encontró con lo que menos se esperaba encontrar allí: un dodo. El dodo se llamaba Ramiro, tenía una educación esmerada y era muy culto. Había estudiado ciencias políticas y antropología en la Sorbona y hablaba varias lenguas. Escribía un voluminoso ensayo científico titulado “Supervivencia y Bondad”.


Este dodo tenía esposa e hijos. La señora doda, doña Isabel, se ocupaba exclusivamente de las tareas caseras, pues las ideas de la liberación femenina aun no habían llegado a la isla. De joven la señora doda había tenido aspiraciones literarias y se decía entonces, un gran talento para la poesía. Sin embargo con los años, las cargas y responsabilidades matrimoniales y la maternidad habían acabado por sepultar aquellas inquietudes, que apenas eran ya un leve recuerdo agridulce en su memoria. Pero no se quejaba y se daba por satisfecha con sus hijos, a los que amaba con locura.


Los hijos eran seis. Se llamaban Bermudo, Ordoño, Alfonso, Enrique, Fernando y Sancha. Bermudo, Ordoño y Alfonso eran los mayores. Los tres estudiaban leyes y eran muy buenos chicos. Enrique y Fernando eran gemelos y Sancha, que era la benjamina, de mayor quería ser bailarina del Bolshoi y se pasaba todo el día ensayando en la playa.


El hombre estaba realmente sorprendido, pues siempre había tenido por cierto que los dodos se habían extinguido hacía mucho tiempo. Pero el dodo le aseguró que no era así.


– Somos los últimos de nuestra raza, es cierto –le dijo–, pero abrigamos aun la esperanza de encontrar otros dodos; incluso tenemos una página web en la red, “savethedodo.com”, aunque sabemos que las posibilidades de encontrar a otro dodo son escasas. La verdad es que los de mi especie nunca hemos tenido mucha suerte, –añadió.


Y así era, pues no aparecía otro dodo ni a la de tres. Con el tiempo el hombre se hizo buen amigo del dodo. Todas las tardes iba a tomar café a su casa y la familia de dodos acabó por tomarle aprecio y considerarlo como uno de los suyos.


Pero esta historia tuvo un final terrible. Un día Ramiro recibió una oferta de Simon & Schuster para la publicación de su libro. Además debía impartir una serie de conferencias como profesor invitado en Harvard y en el colegio Vasar. Con aquel motivo los dodos planearon un viaje a Nueva York en el que irían todos, y que incluiría de paso sus vacaciones con estancias en Las Vegas, Florida y otras ciudades. Estaban emocionados. Ramiro preparó cuidadosamente su equipaje sin olvidar el manuscrito original de su libro y las notas para sus conferencias. Después se despidió del hombre, ya que éste había decidido quedarse en la isla porque tenía cosas que hacer.


– Adiós amigo mío, –le dijo, dándole un abrazo–, siento que no puedas venir con nosotros. Será un viaje estupendo.


– Por supuesto que lo será. No dejéis de visitar el Museo de Historia Natural. ¡Ah!, y suerte con tu libro.


Lamentablemente aquello era lo único que no tenía el dodo: suerte. Sobrevolando Nueva York el avión tuvo problemas y el piloto ni siquiera pudo intentar un aterrizaje de emergencia. El aparato, un boeing de American Airlines, se estrelló en la pista tres del aeropuerto Kennedy y todos los pasajeros murieron en el acto. Fue una tragedia. Cuando el hombre se enteró del suceso quedó horrorizado y tuvo una depresión enorme, pues los dodos habían sido sus mejores amigos. Pasados unos meses, ordenó retirar la página web. Después se retiró a la isla Santa Cruz donde trabó amistad con George el Solitario, el último de los galápagos.


El libro del dodo se perdió para siempre y nunca llegó a ver la luz.

25/11/10

Una pregunta


Y si se interrumpe el tiempo, qué.

Tucanes


Hay varias clases de tucanes pero todas son aves muy devotas que antes de beber bendicen el agua haciendo la señal de la cruz con el pico. Esa es la razón por la que en sudamérica se conoce a este pájaro por otro nombre: Diostedé. Diostedé salud, diostedé hijos, diostedé fortuna... en fin, que te bendice siempre. Si necesita usted una bendición, póngase debajo de un tucán.


El Toco (Ramphastus toco) y el Pico de Quilla (Ramphastus sulphuratus) son los tucanes más conocidos y los que suelen salir en las fotos. El Tucán Esmeralda en cambio no sale nunca porque no parece un tucán; tiene el pico muy pequeño.


Los tucanes fueron en el principio de los tiempos aves favoritas de los dioses pues conocían tres palabras mágicas que dichas antes de dormir hacían soñar con el Paraíso. Los antiguos indios Quiché sabían cómo capturar estas palabras y las encerraban en un frasco que ponían después bajo la almohada de los niños.

El hombre del saco ya no es lo que era

Hoy en día mucha gente ni siquiera ha oído hablar del hombre del saco, pero hace unos años andaba por todas partes, estaba en boca de todo el mundo y tenía mucho trabajo. Sin embargo de un tiempo a esta parte, nada de nada.


Para quien no lo sepa aclararemos que el trabajo de este hombre consistía en llevarse a los niños desobedientes en un saco enorme y oscuro que tenía, si bien nunca se ha sabido exactamente a dónde los llevaba. Tal vez esta sea la causa de que el hombre del saco haya caído en desuso, porque una cosa es castigar a un niño y otra muy distinta que se lo lleven y no sepas a dónde. Normalmente ningún padre o madre quiere castigar tanto a su hijo.


El caso es que actualmente nadie lo llama y el hombre del saco vive casi permanentemente en paro forzoso. Últimamente le ha ido tan mal que incluso ha tenido que dejar el saco en una casa de empeños y anda por ahí, por la calle, con una simple bolsa vieja de El Corte Inglés. Y claro... no es lo mismo.

21/11/10

Vírgenes


En Roma las vírgenes dieron mucho juego. La ley romana prohibía terminantemente ejecutarlas, por lo que si alguna virgen era condenada a muerte por algún delito, se hacía preciso violarla antes de cumplir la sentencia. Normalmente, si la muchacha era joven los propios jueces se encargaban de esto.


Otra anécdota (en este caso idiota) que se podría contar para rellenar este tema es la del emperador Heliogábalo, que solía exhibirse desnudo en un carro arrastrado por una docena de vírgenes, también desnudas. Para completar el cuadro, el itinerario del cortejo se cubría previamente con limaduras de oro y plata. Esto era totalmente absurdo y Heliogábalo sólo lo hacía para dar a entender que era muy rico, lo que todos sabían ya.


Lo de las once mil vírgenes es otro asunto muy distinto. No eran once mil, sino once mil una si se incluía en la cuenta a Santa Úrsula, que además era guapísima. A las once mil vírgenes las vio una vez Magallanes en un cabo próximo a Tierra de Fuego (eso dijo él), pero no le dio tiempo a contarlas a todas, por lo que no tenemos la certeza de que fueran ellas. En cualquier caso, el de las once mil vírgenes es un tema demasiado extenso y complejo que no tiene cabida aquí. Lo siento. Los textos en la red deben ser breves.

20/11/10

Un aforismo

No es mío, es demasiado bueno. He encontrado este precioso aforismo curioseando en el blog de Argax. Tampoco sé si es suyo o si se trata de una expresión popular -lo parece- que yo nunca había oído antes. El caso es que es perfecto como un microcuento, y lleno de humor e ironía. Dice así:


"Cuanto más grande es el tambor, más tonto es el niño".

16/11/10

El reloj de papel


Un niño que no tenía reloj ni móvil era capaz, sin embargo, de medir el tiempo de una forma increiblemente exacta. Hacía de la siguiente forma: llevaba siempre consigo una libreta pequeña y un lápiz. Cada vez que pasaba una hora lo anotaba cuidadosamente en la libreta con muy buena letra. Lo mismo hacía con los minutos. Si le preguntabas la hora que era, no tenía más que echar una ojeada rápida a la libreta y la decía sin equivocarse.

El encubado

Una de las torturas más crueles que se practicaba en la Edad Media era la del Encubado. Consistía en encerrar al reo en una cuba sellada junto con un gallo, un mono, una víbora y un perro.


Un encubado famoso fue José Guzmán de Tomé, que vivió en Toledo a mediados del siglo XIII. Este hombre sobrevivió milagrosamente a la tortura y cuando abrieron la cuba, al igual que sus otros ocupantes, salio ileso. Después se hizo famoso escribiendo fábulas.

El ave nube


El ave nube vive en China, en el monte Penglai. Siempre está en el mismo sitio. Es cosa averiguada y conocida por muchos en aquella región. Esta ave es pariente del bifang, la grulla china de una sola pata. Aunque el bifang es un ave incendiaria y prende fuegos allá a donde va, y el ave nube no.


El ave nube es gigantesca y blanca. Tiene forma algodonosa y de lejos parece una nube. Esta ave es mágica. El roce de sus plumas cura todas las enfermedades y hace concebir a las mortales. Para cazarla es preciso disponer de una red de agua y mucha paciencia. Una vez capturada se la debe soltar inmediatamente, antes de que empiece a llorar. Alfred Stieglitz, el famoso fotógrafo americano que estuvo casado con Georgia O’Keeffe, fue propietario de una de estas aves, a la que amaba con locura como a una jovencita, y a la que retrató innumerables veces.

Las siete maravillas del mundo antiguo


Las siete maravillas del mundo antiguo, como su propio nombre indica son exactamente siete. Ni una más. La primera lista conocida de las maravillas la elaboró Filón de Bizancio en el siglo III. La lista aparece en un tratado titulado “De septem orbis miraculis” y el hecho de que según Filón fueran efectivamente siete, da fe del rigor y la exactitud que guió al famoso ingeniero a la hora de confeccionarla. Posteriormente Antípatro de Tesalónica elaboró una segunda lista que fue más conocida, pero que era exactamente igual a la primera. Y es que Antíprato era un vivo de caray.


El caso es que el primer lugar de la lista lo ocupaban merecidamente, las pirámides de Gizeh. Eran algo así como lo más de lo más, the number one, the top of the list, the king on the hill... Las pirámides fueron construidas hace casi cinco mil años, y ahí siguen. Son una maravilla muy buena. La mejor. De hecho se trata de la única de las siete que sigue en pie, lo cual también resulta maravilloso. Heródoto describió en detalle como se transportaron los enormes bloques de piedra mediante rodillos y sistemas de deslizamiento, desde Libia hasta el Nilo. Y cómo en su construcción se empleó a miles de obreros durante decenas de años. No dice cuánto les pagaron, eso no. Sus artífices fueron muy meticulosos. Existen inscripciones en las propias pirámides en las que los responsables de su construcción registraron incluso el gasto diario en rábanos y cebollas, lo que parece ser que constituía la dieta habitual de los operarios. No se sabe que cobraran nada más.


Pero todas las pirámides, no sólo las de Gizeh, son misteriosas. Tienen algo, “yo no sé qué”. En 2002 un equipo de científicos diseñó y construyó un robot que se dedicaba a recorrer los pasadizos de la Gran Pirámide de Gizeh, el Pyramid Rover, con el objeto de descubrir alguno de sus secretos. Pero el Pyramid no encontró nada verdaderamente interesante. Aparte, un arquitecto chino contemporáneo, Ieoh Ming Pei, construyó otra pirámide en 1989, esta en pleno patio del Louvre en París. La pirámide de Pei es de cristal y aunque no esconde ningún faraón enterrado, también tiene ese... “je ne sais quoi”.


El segundo lugar entre las maravillas lo ocupaban los Jardines Colgantes de Babilonia. Los construyó el rey Nabucodonosor. Se ignora como eran de verdad ya que de ellos no queda ni rastro, pero según el cronista aunque judío, Flavio Josefo, que los llamó los Jardines de Semíramis, tuvieron que ser extraordinarios. Un vergel en la arena. Probablemente fueran un conjunto de terrazas ajardinadas, regadas de forma artificial y que en el clima desértico de Babilonia, resultarían un espectáculo de verdor y belleza inenarrable.


El Mausoleo de Halicarnaso ocupaba el tercer puesto. Mausolo, un virrey de Persia, se hizo construir este hermoso apartamento a mediados del siglo I a.C. con el objeto de que se convirtiera en su residencia habitual una vez que hubiera fallecido. Era muy previsor. Lo más reseñable del Mausoleo que ha sido descrito por decenas de autores clásicos no era su tamaño ni su forma, ni su magnificente decoración que se encargó a los mejores escultores y arquitectos de su tiempo, sino el hecho mucho más pedestre, de que Mausolo murió antes de verlo terminado. Una vez muerto y dado que el Mausoleo no estaba acabado, su esposa y hermana que se llamaba Artemisa y lo amaba con locura, decidió beberse el cuerpo del propio Mausolo, para lo que hizo que lo disolvieran en vino. O sea que al final el Mausoleo ni siquiera sirvió para nada. Pero Artemisa, con su hermano dentro se convirtió en otra maravilla inexplicable; según algunos autores antiguos en “una especie de tumba viva, capaz de andar y respirar”.


El asunto de Artemisa nos lleva a la siguiente maravilla, la cuarta, el Artemisión de Éfeso. Se trataba de un templo gigantesco bien descrito por Plinio en sus escritos, y que no tuvo mucho futuro. Por supuesto estaba dedicado a (otra) Artemisa, antiguamente Cibeles, la diosa de la fertilidad. Todo el mundo quería destruirlo aunque no se sabe por qué. Sufrió numerosos ataques. Fue incendiado en incontables ocasiones y al fin convertido en cenizas totalmente el 356 a.C., justo el mismo día en que nació Alejandro Magno (a los cronistas antiguos le encantaban estas coincidencias).


La quinta era una de las más espectaculares. El Coloso de Rodas. Consistía en una gigantesca estatua de Helios, el dios Sol, levantada para conmemorar la victoria de los rodios sobre el rey macedonio Demetrio Poliorcetes. Concebida y construida por el escultor Chares a principios del siglo II a.C., la estatua medía más de cuarenta metros de altura y representaba al dios con sus atributos bien visibles: una antorcha en la mano derecha y un haz de flechas en la izquierda (estos no eran todos los atributos). Venía a ser algo así como la estatua de la Libertad pero en chico cachas y desnudo. Según algunos debió de ser de un gusto horroroso, e incluso altamente indecente; tipo Tom de Finlandia pero en tridimensional y a lo grande. Parece ser que los pies del coloso se apoyaban en sendas bases a la entrada de Rodas, por lo que los barcos que entraban a puerto pasaban bajo sus piernas abiertas y, lógicamente, bajo sus otros atributos que también eran notables. Pero el coloso sólo duró cincuenta años. Cayó derribado por un inesperado seísmo y sus restos se fundieron y vendieron malamente a un tratante de chatarra de la época. Un final muy triste para un gigante.


La sexta maravilla era la estatua de Zeus en Olimpia. Estaba hecha de ébano, oro, marfil y piedras preciosas. Todo griego debía verla al menos una vez en su vida. La escultura era obra del gran Fidias, de quién se decía que si esculpía un pez y lo arrojaba al mar, éste cobraba vida al instante. Ante la estatua de Zeus hasta los animales se conmovían. Se sabe del caso de un noble griego que en el año 465 a.C. peregrinó a Olimpia con toda su familia para ver la estatua, y llevó también con él a sus dos perros, Jades y Niko. Y según parece, tras contemplar la noble estatua del dios, ambos animales fallecieron súbitamente a causa de la impresión que les produjo.


Y por último, la séptima: el Faro de Alejandría. El famoso faro, construido en el siglo III a.C. por el arquitecto Sóstratos de Cnido, se consideró una de las siete maravillas de la antigüedad sobre todo por tres razones. Primera: sus cimientos eran de vidrio puro. Segunda: medía más de cien metros de altura. Tercera: su fuego, que alumbraba a los marinos en la noche a gran distancia, era eterno. Un terremoto acabó con él, así que la tercera razón era falsa. Hecho este que nos induce a pensar que tal vez también las dos primeras lo fueran. Sic transit...


Pero al fin la maravilla mayor, tanto de la antigüedad como de todos los tiempos no es una construcción, ni un jardín, ni un mausoleo, ni un hermoso edificio dedicado a un dios. La maravilla mayor es algo pequeño y simple que todos llevamos dentro. Es... la palabra. Y si no, véase este fragmento de una balada de Mário Faustino, un poeta brasileño elegido (lo juro) al azar:


“Senhor, que perdão tem o meu amigo

Por tão clara aventura, mas tão dura?

Não está mais comigo. Nem con Tigo:

Tanta violência. Mais tanta ternura.”