21/2/10

Un erizo


Un erizo que estaba en paro tenía muchas dificultades para encontrar trabajo. Todos los días se levantaba muy temprano, se lavaba bien, se ponía su mejor traje y después de desayunar se acercaba a la oficina de empleo. Allí tomaba buena nota de todas las empresas que solicitaban un trabajador como él y acto seguido, currículum en mano, las visitaba una por una.


Este erizo estaba muy preparado. Tenía un título universitario y varios masters. Había vivido en Londres. Hablaba perfectamente francés e inglés además de su lengua materna y era un trabajador despierto, ordenado y eficiente; y una persona educada y atenta. Tenía carnet de conducir, estaba dispuesto a aceptar un sueldo bajo y no le importaba el asunto de la movilidad geográfica. Sin embargo y a pesar de todo eso, siempre lo rechazaban: “que si ya hemos encontrado a la persona que buscábamos, lo siento mucho; que si fue un error, no necesitamos a nadie; que si usted no reúne el perfil (!); o que en este momento no, pero vuelva otro día...”


Como es lógico tenía una depresión terrible. Él sabía perfectamente que todas aquellas explicaciones no eran más que malas excusas y que en realidad lo rechazaban por otra cosa: por las púas.

6 comentarios:

maikix dijo...

Me ha recordado aquel episodio en que se encontraron tirados en contenedores montones de expedientes y currículos de gente, con comentarios como "está gorda" o "es gilipollas".

Monísimo el erizo de la foto.

Un abrazo.

JOSÉ ÁNGEL HIDALGO dijo...

Las púas tienen mala prensa. Hay que renunciar a ellas para que te den una parte de la tarta.
Saludos.

Vivian dijo...

Sabes, a medida que iba leyendo, iba pensando en que este cuento es toda una metáfora sobre la realidad que viven y sufren todas esas personas que son rechazadas por su aspecto físico, y, que aunque les pongan miles de excusas tontas para rechazarlas en el fondo saben que es por eso, debe ser terrible sufrir una discriminación así, como para caer en una depresión.

Saludos

Al golpito dijo...

Al leerte me ha venido a la cabeza la película "El erizo" de Mona Achache. La protagonista, una niña de once años, compara a la portera de su edificio con éste animal, por tener un aspecto arisco pero un interior muy rico.

Un beso.

Gonzalo («Darabuc») dijo...

Qué buen cuento, Víctor. Me pareció que la metáfora es tan evidente que nos negamos a creer que vaya por ahí hasta que se hace verdad y, gracias al camino que se obliga a recorrer al lector, adquiere el doble de fuerza.

Xoan Piñón dijo...

Convivín cos erizos de neno, unha xente encantadora, discreta e físicamente espectacular. Non hai dereito ...