2/4/10

Laurel (botánica)

Excuso describir en detalle esta planta ya que, por hache o por be, todo el mundo tiene unas hojas en casa, generalmente metidas en un bote en la cocina o mezcladas con el arroz.


El laurel (Laurus nobilis) es una de las plantas más fascinantes que existen. Hay dos tipos: macho y hembra. La hembra da frutos y el macho no (esto es razonable). Ambos son muy aromáticos. Se sabe que Drusilla, la esposa de Augusto, tuvo una gallina amaestrada a la que hacía pasearse diariamente con una hoja de laurel en el pico por el Capitolio, y según los cronistas de la época el aroma de aquella única hoja se extendía como un bálsamo por toda Roma.


Además, al laurel siempre se le han atribuido propiedades mágicas. Tiberio se ponía en la cabeza una corona hecha con las hojas de dicha planta cuando tronaba, pues creía firmemente que ahuyentaba el rayo. Y los nobles romanos decoraban con ella la puerta de sus casas para protegerse cuando esperaban una desgracia. Por otra parte, si se añade laurel a un fuego, el fuego se vuelve loco. Esto es un hecho y puede comprobarlo cualquiera en casa fácilmente. El asunto del laurel macedonio de Tito Livio ya lo expliqué en este mismo blog en octubre de 2009, en un cuento titulado “El alma de las plantas”, por lo que no voy a repetir la historia aquí.


Los laureles son plantas antiquísimas que tienen vastos conocimientos de ciencia, religión, filosofía, arte y cocina. Por eso tantos grandes hombres de la antigüedad como Alejandro y Julio César solían hacerse acompañar por dichos árboles, para que los aconsejaran sabiamente cuando tenían que tomar alguna decisión acerca de un asunto de importancia. Y todavía hoy sirven para eso. Por ejemplo y esto sí que le será de utilidad, si usted tiene que preparar un estofado, o una perdiz, o un pescado al horno, o un escabeche... pruebe a añadirle unas hojas de laurel. El guiso mejorará notablemente, sus invitados lo agradecerán y usted se sentirá coronado, como un poeta o un campeón de los Juegos.

2 comentarios:

PATSY SCOTT dijo...

Ya lo dice el himno nacional argentino: "Sean eternos los laureles, que supimos conseguir,
coronados de gloria vivaaaaaaaa-mós ¡o juremos con gloria morir!

Y aquellos versos de A.E.Housman.


Smart lad, to slip betimes away /From fields where glory does not stay /And early though the laurel grows /It withers quicker than the rose...

maikix dijo...

En mi casa nunca falta, lo echo en todos los guisos, incluso al cocer la pasta. A ver si se me pega algo de su inteligencia ^^
Un abrazo.