7/2/11

El jesuita de Wendy Doniger


El jesuita de Wendy Doniger, doctora en sánscrito y profesora de la Universidad de Chicago, nunca fue tomado en serio. Dicho religioso al que se le prohibió fumar mientras meditaba, inteligentemente arguyó que nadie le había prohibido meditar mientras fumaba. Así que siguió haciendo lo mismo.


El caso es muy interesante y no muy conocido, y merecería que se le dedicara más tiempo y atención. Lamentablemente aquí no disponemos de ninguna de las dos cosas.


Sin que tenga nada que ver con lo anterior, esta señora, Wendy Doniger, a la que admiro profundamente me ha regalado tal cantidad de observaciones de una extraordinaria agudeza que probablemente le deberé agradecimiento eterno. Por ejemplo y cito sus palabras: “Si se fotografía algo, uno lo conserva más o menos para siempre, pero el acto de fotografiar puede interferir no sólo con la experiencia plena que se tiene de ese momento, sino con el poder personal de conservarlo en la memoria.”


Relean ustedes las últimas palabras. Yo siempre he pensado que esto era así, por lo que el hecho de leerlo expresado con tanta claridad constituyó para mí en su momento, una revelación. He sido fotógrafo muchos años, pero de alguna manera nunca me ha gustado del todo hacer fotos... aunque no me importa que me las hagan (nunca he tenido miedo a que me robaran el alma, tal vez porque no tengo). Mi reticencia hacia “El otro lado de la cámara”, que es también el título de un maravilloso libro de Arnold Crane, nace del hecho de que mirar a través del objetivo siempre me ha transmitido la inquietante sensación de que me estaba perdiendo lo real, fuera. Una parte del mundo... quizás la importante. Me pasa algo parecido con las gafas de sol. Siento que a través de ellas no estoy viendo todo lo que debería de ver.


Por tanto y por todo lo anterior, concluyo que el jesuita hizo bien en seguir furmando, independientemente de las consecuencias que dicho hábito pudiera haber tenido a la larga para su salud física.

1 comentario:

maikix dijo...

Todos (o casi) los artilugios que nos facilitan la vida, a la vez nos evitan ejercitar nuestras capacidades, y cada vez nos hacemos un poco más tontos, o más torpes, o más desmemoriados...