3/7/10

Cerdo (gastronomía)


El cerdo es uno de los pilares de nuestra gastronomía. De él solemos decir en España que nos gustan hasta sus andares. Y no es una afirmación gratuita, pues en verdad andan con gracia estos orondos artiodáctilos. Los cerdos son paquidermos, lo que quiere decir que son parientes de los elefantes y no nuestros. Hay muchas clases de cerdos: Chester, Tamworth, Cochino Negro Canario, Cerdo Rústico Alemán, etc. Lamentablemente aquí no disponemos de espacio suficiente como para dedicarles atención a todos. Los cerdos son un mundo. Los países con más cerdos del planeta son Estados Unidos y China. Esto es verídico y no tiene ningún doble sentido.


Chesterton, que sentía verdadero amor y entusiasmo por este animal de gozosa arquitectura física, tuvo en propiedad una simpática puerca de Hampshire cuyo nombre de pila era Inglaterra y a la llamada venía. Claro que el famoso escritor nunca pudo comentarlo con nadie en su propio país, pues hubiera sido acusado erróneamente de antipatriota. Parece ser que Inglaterra era una cerdita delicada y sumamente cortés. George Clooney también tuvo un cerdo recientemente fallecido al que amaba con locura, lo que no pareció constituir ningún obstáculo para sus muchas admiradoras.


Contrariamente a la creencia común, los cerdos tienen el estómago delicado y ha de ofrecérseles una comida de muy buena calidad para evitar que enfermen. Tener un cerdo enfermo en casa es un signo inequívoco de mala suerte desde tiempos muy antiguos, y algo que debe evitarse a toda costa. Al cerdo hay que matarlo... sano.


El cerdo daría para mucho, pero por no alargar excesivamente esta entrada y para terminar, diremos sólo tres últimas curiosidades más acerca de ellos. Una, que en algunas zonas si tiene menos de un año se lo llama “garrapo”. Dos, que los indios cairí apreciaban la carne de este mamífero hasta tal punto que pidieron a Dios que lo creara para ellos, a lo que el Supremo Hacedor accedió encantado (Dios disfrutaba con este tipo de retos). Tres, que todos los cerdos son muy supersticiosos y si ven un peligro, enseguida hacen la señal de la cruz y se encomiendan a todos los santos.


NOTA: El de la foto soy yo. No es que me considere un cerdo ni crea que tengo algo que ver, aunque la verdad es que opino que todos somos un poco "cerditos" a veces. Pero sí que aprecio bastante a dicho animal. A fin de cuentas, como gallego me he criado con ellos (ya saben, cocido, chulas de sangre, chorizos, orella, cachucha, en fin) y la foto, no sé por qué me pareció adecuada. Por si acaso... al fondo hay unos flamencos.

2 comentarios:

Javier de Navascués dijo...

No soy tan versado en la cerdología, pero no sé dónde leí que tienen un ADN muy similar al de los seres humanos. Si esto es cierto, creo que debes dedicar una entrada a este interesante dato (y si no lo es, también, que para eso sirven las informaciones apócrifas).
Y gracias por la foto.

maikix dijo...

Pues encantada de conocerte, Víctor. Siempre es mejor saber a quién diriges tus comentarios. Nuestra mente no es tan lista como creemos, y necesitamos una imagen para asociarla a las palabras.
Respecto al cerdo, siento decir que yo no lo aprecio todo lo que merece, pero es que soy un poco rara.
Un abrazo.