10/11/11

The Billion Dollar Gram


Instruido por una brillante e inteligentísima amiga, Antonella Broglia, a cuyas extraordinarias conferencias asisto sin falta, he descubierto a una serie de gente que se dedica a explorar un tema maravilloso: la representación visual de datos. Uno de los increíbles es este, David McCandless. Por cierto que este señor tiene el mismo apellido que aquel chico que se perdió, y murió, en Alaska en busca de sus sueños, y al que Sean Penn retrató en una película perfecta: “Hacia rutas salvajes”.


Pero este McCandless es otro. Sus gráficos son no solo una delicia visual, sino un prodigio instructivo y revelador. Vean su web. Aquí va uno: The Billion Dollar Gram. El rectángulo rojo de arriba, segundo por la izquierda, representa en superficie comparada la cantidad de billones de dólares que harían falta para alimentar y educar a todos los niños del mundo durante 5 años. El que está a su lado, más a la derecha, es lo que se ha gastado Estados Unidos en la guerra de Irak. Visiten su web y descubran el amarillo de abajo a la izquierda...

16/10/11

El hombre y el león

Esta historia trata de un hombre y un león, cosa que cualquier lector despierto ya habrá notado. De no ser así, se recomienda proceder de nuevo a una detenida y atenta lectura del título.


El hombre es joven. Lleva una camisa de seda muy ceñida, de color gris oscuro y unos enormes pantalones acampanados. Ambas cosas están muy de moda este año, aunque casi nadie se las pone ya que para que sienten bien es preciso medir un metro noventa y ser muy guapo. Son cosas que solo le quedan bien a los modelos.


El león no es guapo. Es un león normal. Al contrario que el hombre, está desnudo. No es joven pero su edad aquí carece de importancia. Es fiero, eso sí.


El hombre no está asustado. El león tampoco. Ambos miran a la cámara con aire desafiante. El león fuma en pipa y al mismo tiempo, baraja la posibilidad de comerse al hombre. El hombre ignora esto y cree que el león es su amigo. Ese es el encanto de la imagen.

7/10/11

Tintín


Un niño tenía la idea de que era amigo de Tintín y que los dos iban juntos a todas partes. Le decía a su madre:


– Mamá, salgo a dar una vuelta por el parque con Tintín.


– De acuerdo, –contestaba ella–, pero no volváis tarde que enseguida va a estar la comida.


Cuando el niño regresaba, gritaba desde la puerta:


– Ya estamos aquí.


Y la madre le decía a los dos que se lavaran las manos y se sentaran a la mesa para comer. Otros adultos opinaban que aquello era una bobada y que no se le debían consentir a un niño tales fantasías que no hacían sino maleducarlo. Su tío Ernesto, por ejemplo, que era un señor muy serio, le dijo una vez:


– También hay un perro que se llama Rintintín, ¿lo sabías?


Pero el niño lo miró conmiserativamente y ni siquiera se dignó contestarle.


NOTA: Como no tenía a mano una foto de Tintín (recuerden que en francés se pronuncia Tantán) he puesto esta de Crispín, que no tiene esos problemas de pronunciación. Por supuesto Crispín aparece aquí como casi siempre, acompañado de ese señor de melena negra que iba con él a todas partes.

23/9/11

Sushi (gastronomía)


Está muy de moda, pero la mayor parte del que se toma en occidente no es verdadero sushi. Ni siquiera el que hace usted en su casa. Y el envasado mucho menos. ¿Por qué? Porque un auténtico cocinero de sushi debe pasar al menos tres años sólo observando en silencio como prepara el pescado un maestro, antes de empuñar él mismo el cuchillo por primera vez. Esta tradición, que parece casi de artes marciales, garantiza que el joven aprendiz no destrozará el cuchillo ni el pescado el día de su estreno (esto es importante porque como bien dijo Sorolla en un cuadro famoso, el pescado es caro). Y aun después de eso el muchacho tendrá que pasar unos cuantos años más de aprendizaje práctico...


Por tanto cuando le inviten a usted a un restaurante japonés sepa que lo más probable es que no le sirvan verdadero sushi, sino un mal remedo del mismo hecho por alguien con pocos escrúpulos. O sea, como tomar una paella en Kiev o que le atienda un médico que sólo ha hecho hasta segundo de carrera. Y recuerde también que tratándose de pescado y aun más siendo crudo, el cocinero ha de ser muy escrupuloso.


Yo he comido sushi bastantes veces y estoy convencido de no haberlo probado nunca.

El hijo de la sirena

Aunque no se habla de ello a menudo pues no es lo habitual, las sirenas pueden tener hijos si se dan las condiciones adecuadas. Es bien conocido un caso, el del hijo de Roldán el franco, que siendo apenas un muchacho tuvo amores con una sirena en Bretaña y que aquella, cumplidos los meses de gestación vínose a la playa de Foz en Lugo, donde dio a luz un hermoso niño al que puso por nombre Padín.


Padín, de brillantes y ondulados cabellos rubios, vivio hasta su mayoría de edad en la Mariña Lucense, si bien después emigró a Asturias donde se dedicó al oficio de madreñeiro. Según parece, en sus años mozos este muchacho poseía innumerables poderes mágicos y dones singulares, entre ellos el de la espondilomancia, o sea que podía adivinar el futuro por el movimiento de una vértebra.

30/8/11

Cómo distinguir un árbol sagrado


Los árboles son vegetales de tronco leñoso con una copa desarrollada. ¿Quién no ha visto uno alguna vez?, que levante la mano. ¿Nadie? Me lo imaginaba. Todo el mundo sabe lo que es un árbol. Lo que pocos saben es que muchos árboles son sagrados. En la Biblia salen algunos, y ya los antiguos celtas celebraban sus ceremonias a la sombra de robles centenarios a los que profesaban adoración.


Por lo general consideramos que una planta es un árbol si mide más de tres metros de altura; si no es así y en lugar de un único tronco tiene una serie más o menos numerosa de tallos, entonces lo llamamos arbusto (también hay arbustos sagrados, pero no trataremos de ellos aquí). Las plantas trepadoras no son árboles, aunque midan más de tres metros.


Los árboles, además, son los seres vivos más longevos que hay, por lo que sean sagrados o no, muchos de ellos son sabios y se los debe tratar como a tales. Los robles, con una dieta adecuada pueden llegar a vivir mil años, y algunas coníferas y secuoyas más de cuatro mil. También son los seres vivos más grandes del planeta, una famosa secuoya americana que trabajó en varias películas de Hollywood, mide ciento veinte metros de altura.


Hasta aquí lo básico. Ahora bien, los árboles sagrados no son una rareza como se suele creer. Son muy abundantes. Se dan en todas las latitudes excepto en los polos, hasta los tres mil metros de altura, al igual que los árboles normales. No se sorprenda pero es probable que en el parque público más próximo a su casa haya más de uno y usted aun no se haya dado cuenta. Distinguir un árbol sagrado de uno que no lo es, no es tarea fácil sin embargo. Los orientales, los indios y los pueblos de culturas que viven más en contacto con la naturaleza tienen un sexto sentido y los identifican al momento, pero los occidentales hace mucho que hemos perdido ese don.


En cualquier caso, la próxima vez que vaya usted a dar un paseo por el Retiro, o por Hyde Park, o por el campo, fíjese bien en los árboles. Tres sencillas claves que le daré a continuación le permitirán identificar fácilmente a un árbol sagrado. Tome nota.


Primera. Si en la base del tronco hay ofrendas de frutas, leche fresca, miel e incluso algún pequeño regalo, es que se trata de un árbol sagrado sin ninguna duda. En ese caso bajo ningún concepto toque las ofrendas; déjelas donde están. Ya se encargarán los pájaros, las hormigas y las ardillas de subírselas a la copa.


Segunda. Este signo es inequívoco: si el árbol anda, es sagrado. La posibilidad de que encuentre usted un árbol andante en Europa es remota, salvo que viva cerca del bosque de Birnam. En cambio si vive en Japón es posible que pueda ver un Ki-no-o-bake, un tipo de árbol andante bastante común en aquella región. El Ki-no-o-bake se reconoce de inmediato, pues es capaz de adoptar distintas formas mientras camina: de gato, de ave, e incluso de hombre.


Tercera. Si el árbol no encaja en ninguno de los dos casos anteriores, entonces no le queda más remedio que proceder a un examen más en profundidad. Acérquese a él muy despacio, apoye su oido en el tronco, contenga la respiración y escuche: todos los árboles sagrados susurran secretos al oido de los hombres sabios. Si efectivamente el árbol es sagrado, sea lo que sea lo que le diga, recuerde siempre que se trata de un secreto y nunca debe contárselo a nadie.


En Galicia hay unos cuantos árboles sagrados bien conocidos. En el jardín botánico de Padrón puede verse por ejemplo un árbol del amor (Cercis siliqustrum) que perteneció a Macías. El árbol del amor tiene muchos nombres, algo común entre los árboles sagrados: algarrobo loco, arjorán, árbol de Judas, ciclamor... Según se cree Judas Iscariote utilizó un fornido ejemplar de esta especie para poner fin a su vida de una forma muy teatral: envuelto en sus hermosas flores de color lila. El ejemplar de Padrón además, en recuerdo del dolor y el sufrimiento de su propietario, “O Namorado”, tiene la copa en forma de corona de espinas.


Además también son sagrados el Carballo de Santa Margarita que vive en Mourente (Pontevedra) y conoció en persona al padre Martín Sarmiento; la higuera de Siradella de O Grove que da higos rojos; y un naranjo, el famoso Laranxo Obsceno de Brandariz (Citrus aurantium), en Ortigueira, cuyos frutos tienen la forma de genitales femeninos, razón por la que en los siglos XVIII y XIX estuvo varias veces a punto de ser talado por las autoridades eclesiásticas que lo consideraban un prodigio venido del infierno.

25/8/11

El enigma de los escitas


El enigma del regalo que los escitas hicieron a los persas, consistente en un pájaro, un ratón, una rana y cinco flechas, nunca pudo ser resuelto. A pesar de que los adivinos de Darío pusieron todo su empeño y estuvieron estudiando el asunto durante meses, todas las interpretaciones que hicieron del acertijo resultaron erróneas.


Al final y por puro cansancio el pájaro se fue volando, el ratón se ocultó bajo tierra, la rana se fue a vivir a una charca y Darío, a quien el asunto en realidad no le había quitado el sueño ni un minuto, empleó las flechas para practicar tiro al blanco.

Setas (gastronomía)

Se conocen más de 4.000 especies distintas de setas, por lo que me he prohibido terminantemente hablar de ellas aquí.

Amherstia Nobilis (botánica)

Árbol descubierto a mediados del siglo XVIII por el Dr. Wallich, a la sazón director del jardín botánico de Calcuta que le puso este nombre en honor de Lady Amherst, la esposa del gobernador de Burma. Por cierto que esta señora dio nombre también a una de las aves de plumaje más espectacular que existen, el Faisán de Lady Amherst. Y ya que hablamos de eso, a propósito de Lady Amherst, alguien debería estudiar y explicarnos bien por qué tanta gente le puso el nombre de dicha dama a tantas cosas (hay muchas más). Quizás el gobernador estaba siempre muy ocupado...


En fin. Volviendo a la Amherstia diremos que es un árbol realmente espectacular cuyas flores son como orquídeas de color rojo y amarillo. Y también que cuando florece, el arbol entero es como una explosión de color que inunda la vista y el corazón de maravillas. Pero sobre todo, lo que distingue a la Amherstia es que es muy noble. Y esto es un hecho innegable: que se sepa, jamás traicionó a un amigo.