14/3/13

Un sapo


          Un sapo iba diciendo por todas partes que era un príncipe, pero nadie lo creía. Como ya estaba harto decidió ir a palacio y exponer el asunto directamente al rey. Al verlo llegar el rey, al igual que hacía con todos sus súbditos, lo saludó diciéndole:
          – ¿Qué te trae por aquí, hijo mío?
          Y al sapo aquello le bastó.

1 comentario:

Juan Pablo Moreno dijo...

Para mi solamente también me basto.