11/7/09

Herejes


A lo largo de la historia de la Iglesia ha habido multitud de herejes y a decir verdad, vistos hoy, la mayoría parecen francamente simpáticos. Al menos daban color. La ortodoxia siempre ha resultado más aburrida.


Maniqueistas, iconoclastas y panteístas por citar solo algunos, son de sobra conocidos; pero hubo otros muchos realmente interesantes y de los que apenas se sabe, como los Anabaptistas de Moravia que despreciaban a los militares y a los escritores; o los Mamilarios que vivieron en Holanda en el siglo XV y sostenían que era lícito declarar el amor a las mujeres tocándole los senos, si bien se sabe de buena mano que no les interesó en ningún momento conocer la opinión de ellas.


Otro caso fue el de los Dositeanos. Eran unos tipos muy estrictos. Respetaban la prohibición de trabajar el día santo hasta tal punto que cuando empezaba el sabbat, se quedaban en el lugar y en la postura en que estuviesen en ese momento, sin moverse ni un milímetro hasta el día siguiente. Se sabe de un dositeano que cuando estaba practicando el coito dentro de la ley, fue sorprendido por el amanecer y se quedó así veinticuatro horas, a pesar de las airadas protestas de su esposa que tenía muchas cosas que hacer aquel día.


Por el contrario los Santos Rodadores Americanos no paraban de moverse. Iban rodando y rodando constantemente por los caminos del Medio Oeste, y de ahí su nombre. Estos santos, imbuidos del poder del Espíritu Santo, mientras rodaban podían hablar en todas las lenguas conocidas y se volvían sabios. En contrapartida siempre estaban sucios y con las vestiduras llenas de polvo. También los Eicetas se movían mucho, pero de otro modo: eran giróvagos y bailaban incesantemente. Estos herejes abundaban en el siglo VII. Despreciaban todas las formas de oración excepto la danza. Una idea muy bonita, de las que no abundan.


Otros que tenían mucha gracia (no divina) eran los Quintilianistas. Hacían una interpretación del Antigo Testamento justo al revés: Dios era malo, depués de crear el mundo se largó y lo dejó a su suerte, lo cual fue una irresponsabilidad. Caín era bueno y una víctima del mal comportamiento de Dios; en cambio Abel era malo. También los sodomitas eran buenos y no Lot. En general los Quintilianistas creían que toda la gente mala que aparecía en las Sagradas Escrituras era buena y toda la buena era mala. Leer la biblia así aunque no fuera edificante cuando menos resultaba entretenido. Los Quintilianistas además preconizaban la destrucción de las obras de Dios ya que también eran malas, y se complacían en todos los pecados posibles, especialmente los de la carne. Esto último les permitió conseguir muchos adeptos rápidamente. La verdad es que eran geniales. Tenían incluso un evangelio propio, el único que admitían como válido: el Evangelio de Judas.


Pero no todas las herejías son antiguas. Ah no. También las hay modernas y algunas no parecen descabelladas. Una, casi entrañable por su ingenuidad, es la la que mantiene aun hoy la Iglesia Negra de Sión que tiene su sede en el Transvaal y cuenta con varios millones de fieles en África. Sostiene esta Iglesia y no sin cierta razón, que los blancos no entrarán jamás en el Paraíso... pues nadie tiene derecho a gobernar dos veces.

Lengua de pájaro (botánica)

Llámase esta planta lengua de pájaro (Polygonum aviculare), y por otros nombres pico de gorrión, pie de pájaro, pasacaminos, hierba de los nudillos, lengua pajarina, hierba de golondrinas, rodilluela, polígono, hierba caminadora, pajarera, centinodia, sanguinaria, hierba nudosa, mano de pájaro, andacaminos, hierba de las gallinas (no confundir con el ornithogallun o “leche de gallina”), siemprenueva, muchosnudos, tirabou, hierba de las rodillas, nudosa, pajarita, pico, milramillos, hierba gorrión, cordelera, hierba de los cementerios, hierba macho y ciennudos.


La lengua de pájaro es una planta que echa flores todo el año y se cría en cualquier parte, pero sobre todo en terrenos incultos, por lo que como ella es muy estudiada no suele dirigirles la palabra a las otras hierbas a menos que no le quede otra opción.


Esta planta es como la ruda pero distinta, y con esto queda perfectamente descrita.

Los hombres de madera


No sólo Noé y su familia se salvaron del Diluvio Universal. También los Hombres de Madera sobrevivieron a la catástrofe. Nunca se habla de ellos porque no iban en el arca, pero lo cierto es que no la necesitaron: se limitaron a flotar tranquilamente sobre las aguas hasta que estas descendieron. No les resultó difícil sobrevivir.


Una vez que todo estuvo seco, los hombres de madera fueron increíblemente rápidos reconstruyendo sus casas y su mundo.

7/7/09

El maestro de los derviches


Rûmi, el poeta, fundador y maestro de los derviches giróvagos, que vivió en Damasco en el siglo XIII, decía poseer un secreto único: el de la danza. Y solía añadir que si lo revelara al mundo, éste se acabaría.


En los últimos años de su vida Rûmi no hizo otra cosa más que danzar y danzar día y noche. Estaba convencido de que si dejaba de hacerlo, Dios podía enfermar y morir. Y seguramente era cierto.


Se dice que su hijo, Sultan Walad, tuvo siempre a su padre no por un hombre, sino por un noble ángel huido del Paraíso.

5/7/09

Sinplagio

Sinplagio es un pequeño país cuya situación exacta aun está por determinar. Tal vez sea ubicuo. Algunos especialistas incluso opinan que hay más de un país con este mismo nombre.


En Sinplagio todas las obras artísticas se consideran anónimas, y los creadores no perciben ninguna remuneración en concepto de derechos de autor, pues los sinplagianos sostienen que sólo Dios es capaz de crear.


El rey de Sinplagio se llama Único IV, y ni tiene descendencia ni la va a tener. Los habitantes de Sinplagio son felices haciendo cosas inútiles, como silbar y canturrear en voz baja.


Y creen firmemente que el ruido del viento lo producen los árboles al moverse.

El hombre que soñaba lo que quería


Parece ser que el escritor portugués Mario de Sá-Carneiro, cuando contaba 23 años de edad, conoció a un hombre extraordinario que tenía el poder de soñar exactamente cuanto quería. Si deseaba algo, aquel hombre sólo tenía que dormir y soñar; y fuese lo que fuese lo que deseara, era suyo.


Algunos especialistas en la vida y la obra del autor luso han sugerido y no sin cierta razón, que el descubrimiento de aquel poder desconocido transtornó al joven poeta hasta la obsesión, y pudo ser si no la causa, sí una de las razones que lo llevaron tres años más tarde a suicidarse en el Hôtel Nice de París, eso sí, elegantemente vestido de frac.


Con estricnina.

2/7/09

El juicio de Dios

Cuando por fin Dios fue juzgado, al ser interrogado por el fiscal negó tajantemente haber creado el cielo y las estrellas.


– No recuerdo haber hecho eso –dijo.


Y desapareció con un destello.

1/7/09

Los Tupys


Los indios tupys del Uruguay eran muy raros. Nacían con un cesto en la cabeza. Durante su infancia y su juventud el cesto crecía con ellos, aumentando de tamaño junto con su cuerpo hasta que se hacían adultos. Entonces podía llegar a ser enorme.


Después, a lo largo de su vida los tupys iban llenando el cesto con todo lo que encontraban.


Estos indios comían carne humana, las orejas le llegaban a los hombros y nunca hablaban, salvo por error.

Milagros de los Poetas


Se designa con este nombre genérico, no a unos milagros en concreto, sino a todos aquellos extraordinarios prodigios que los poetas son capaces de hacer sin la ayuda de Dios. Tan sólo con la palabra.


Algunos de estos milagros son por ejemplo, “susurrar en la alta hierba” (Gustavo Adolfo Bécquer); “abrir la luna de par en par” (Federico); “convertir a una princesa en mariposa” (Rubén Darío); o “endulzar una puesta de sol” (Juan Ramón Jiménez).


El más conocido de todos sin embargo, es “hacer florecer una rosa en un poema”. Casi todos los poetas son capaces de obrar este milagro con mayor o menor destreza. Desde siempre. De hecho, ya en el siglo I a.C. Filipo de Tesalónica reunió una notable colección de estos milagros-rosa o milagros-flor como también se los conoce en un libro legendario: “La Guirnalda de Filipo”.


Más recientemente el poeta chileno Vicente Huidobro se distinguió en la práctica del milagro-flor a menudo, y según todos los demás poetas con inigualable maestría. Lo llamaban por eso “el Pequeño Dios.”

Los enanos calígrafos


Los enanos calígrafos, que vivieron a finales del siglo XIX en el puerto de Pajares, en Asturias, fueron muy famosos. Enrique de Prusia viajó expresamente hasta allí en el año 1894 tan sólo para pedirles sendos autógrafos, que los enanos le firmaron gustosos. Hecho esto, el príncipe regresó a su país pues nada más le retenía ya en aquella hermosa región.


Estos dos enanos eran gemelos, medían sesenta centímetros de altura y pertenecían a una raza entera de enanos, aunque sus padres habían sido de estatura normal.


El zoólogo alemán Hans Gadow y su esposa Clara tuvieron la oportunidad de tratarlos en persona durante su viaje por España y, según dijeron, eran hombres afables, despiertos y unos excelentes conversadores.


Ninguno de los hermanos tuvo descendencia, por lo que su raza se extinguió con ellos.


Uno de los dos llegó a cura.